Yolanda y Juan son un matrimonio de mediana
edad, que para vencer la monotonía deciden adentrarse al mundo Swinger.
Después de la
experiencia lesbica con aquella prostituta por parte de Yolanda, la pareja decide acercarse a un local
Swinger. Quieren seguir probando la manzana del paraíso, avanzar en esta
andadura del sexo no convencional .Llegan al club de Intercambios, se halla ubicado en una estrecha callejuela con un pequeño cartel que destaca “la tentación lleva
su nombre”. En la puerta, el portero les indica las normas del local que deben
acatar, previo pago de la entrada. Nada
mas entrar, se topan con la barra del bar donde se hallan varias personas, las
cuales se les quedan mirando al entrar. La luz es tenue y azulada, se sientan en un rincón
junto a los reservados, estos están ocultos por unas cortinas de color rojo
chillón, un poco hortera, para el gusto de la pareja. Piden las consumiciones.
Al cabo de media hora sentados, se les acercan otra pareja de aproximadamente
la misma edad.
- ¡Hola!
soy Miguel y mi esposa es Ana, ¿podemos sentarnos?
- Encantados,
podéis sentaros, les dicen ambos.
- ¿Es la primera vez que frecuentais un sitio como este?
- Si,
le dice Juan, ¿y vosotros?
- No,
ya tenemos experiencia en este tipo de sitios, en cambio a vosotros se os nota
primerizos.
(Risas) por parte de Yolanda.
Llegan a
intimidar después de varias horas de velada, hablando de todo un poco, trabajo,
economía y sobre todo de sexo. Ana les pregunta: - ¿Habéis oído hablar de la
“La Mansión”?.